GESTIÓN CULTURAL
para ingresar al amplio
mundo conceptual y práctico de la gestión cultural, conocida también en algunos
ámbitos académicos e institucionales como promoción o animación cultural,
debemos, de entrada, precisar o definir, qué entenderemos por ello. Sin mayor
preámbulo diremos que entendemos gestión como toda realización, en forma
organizada, de las actividades, procedimientos y metodologías indispensables
que generen, o propicien, procesos en los diversos ámbitos de su misión. Se
entiende entonces la gestión a la consecución y administración de recursos
materiales y humanos con el fin de fomentar procesos culturales en contextos
determinados. Desde esa concepción iremos conformando el perfil de la persona
que puntualizaremos como gestor cultural. El otro concepto, cultural, nos
parece más complejo y por ello merece la pena detenernos un momento en la
concepción de cultura. A partir de la segunda mitad del siglo XX se erosiona la
concepción elitista de la cultura, es decir, aquélla visión que se tenía de
cultura como lo refinado, lo culto ósea las bellas artes. A partir de los
sesenta del siglo pasado se viene aplicando una visión más integral y
antropológica de cultura que se reforzará con la posición de la UNESCO en la
cual se planteaba que la cultura es un elemento necesario para un desarrollo
auténtico, a la vez que amplificaba el ámbito hacia la diversidad cultural, la
creatividad y las identidades.
Entenderemos cultura entonces como toda
actividad humana tendiente a su propio desarrollo y plenitud que subraya la
construcción de sentidos, valores e identidades. Esa concepción nos permitirá
diferenciar las diversas prácticas culturales en los distintos ámbitos del quehacer
humano. Lo anterior significa que tanto la ciencia, como el arte y la
tecnología son componentes intrínsecos de la cultura, de su amplia y compleja
actividad. De esa manera abandonamos un concepto arraigado aún en muchos
artistas, intelectuales y gestores o promotores, quienes confunden la
especificidad del arte con la cultura y viceversa. El rasgo más importante
quizás, para conceptuar adecuadamente la gestión cultural, definitivamente
proviene del contexto en el cual ésta se desenvuelve. En otras palabras, la
gestión cultural es relativa a su propio contexto, ello quiere decir que las
definiciones generales deberán analizarse, entenderse y aplicarse a la luz del
propio contexto sociocultural donde los gestores culturales desarrollen su labor;
en esa perspectiva siempre debe haber un proceso de adaptación de la teoría a
la práctica sociocultural en su propio tejido social y entorno. El perfil de
esos gestores en mucho dependerá de una concepción y se utilice a partir de su
propia realidad.
La gestión cultural es
Conjunto de estrategias utilizadas para facilitar un adecuado acceso al
patrimonio cultural por parte de la sociedad. Estas estrategias contienen en su
definición una adecuada planificación de los recursos económicos y humanos, así
como la consecución de unos claros objetivos a largo y corto plazo que permitan
llevar a cabo dicha planificación. La gestión cultural ha de redundar
necesariamente en el progreso general de la sociedad, teniendo como principios
prioritarios el de servir como instrumento fundamental para la redistribución
social y para el equilibrio territorial. El gestor cultural, como técnico de
cultura, se encuentra por tanto en el difícil plano que existe entre la
política cultural y la población receptora de esa política. Tres pilares en la
Gestión Cultural: Apoyo de lo público (lo colectivo), Modelo de desarrollo
determinado., Trabajo por la autenticidad. La gestión cultural hasta
hace poco se denominaba ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL, término que actualmente
podemos definir como: Conjunto de acciones realizadas por individuos, grupos o
instituciones, en el marco de un territorio concreto, sobre una comunidad o
sector de la misma, con la finalidad principal de favorecer la participación
activa de sus integrantes en el proceso de su propio desarrollo social y
cultural.
Las agendas culturales están
determinadas con características específicas como: El tiempo. Pueden ser a
corto, mediano o largo plazo para su
ejecución. Perdurabilidad. Por lo general estas se diseñan para ser ejecutadas
a largo tiempo por lo que se debe prever que se mantenga en el tiempo. La
participación interactiva. Una agenda cultural supone la participación directa
e indirecta de una comunidad donde se desarrolla. Las personas son las
beneficiadas en el desarrollo de sus actividades. Sustentabilidad.
Para su desarrollo es necesario conocer y tener claro los costos para la
ejecución de las actividades.
¿Por
qué es importante la Gestión Cultural? Hay que discernir claramente cuál es la
importancia de una buena gestión cultural, y de cómo ésta impacta positivamente
en la vida de quien lo realiza y de quien lo recibe. En muchísimas ocasiones,
las entidades públicas dejan el sector cultural a un lado, aislado de los
recursos del estado, o recibiendo una mínima atención. Todo esto sin entender
que si no se promueve la cultura y el arte, se deja perder la esencia y las
costumbres de una localidad, y no solo eso, sino que se priva a la sociedad del
derecho de disfrutar de todos los beneficios que tiene el desarrollo artístico.
Se necesitan personas que entiendan cuál es la importancia del arte en la
sociedad, y de cómo este es parte intrínseca de la cultura, para que este
sector no viva siempre en una especie de peligro de extinción, batallando Cada
ciudadano del mundo, está llamado a participar y a promover la cultura y el
arte, porque es parte inherente del ser humano. Siempre hay formas de emprender
proyectos, de unirse a ideas creativas que busquen un bien social, de crear
actividades para promover el arte. Solo es cuestión de dejar los miedos y de
utilizar herramientas poderosas como Internet para hacerlo. Por eso y más
debería de interesarte a ti como artista ser también tu propio gestor cultural.
¿Cuál
es el problema entonces? Pues el problema para que los propios artistas
entiendan que ellos mismos deben ser sus propios gestores culturales, viene
dado principalmente de la cultura del mínimo esfuerzo, del que a todos les
gusta que se lo den todo hecho, del que nadie se preocupa de invertir trabajo
en sí mismo. Y ante esto ¿Qué es lo que está sucediendo? Pues que cada día hay
más individuos que se han especializado en hacer de gestores culturales. Pero
no pensando en los intereses de los artistas. No, eso no está en sus planes. En
sus planes está el generarse ingresos por cuenta de los artistas. Y entonces
nos encontramos con que el mundillo del arte que mueve muchísimo dinero, tiene
siempre como epicentro de todo al propio artista. Los fabricantes de material
de bellas artes viven del artista, las tiendas de bellas artes viven del
artista, las galerías viven del artista, los falsos gestores viven del artista,
las empresas que transportan las obras también viven del artista, etc. El
Estado debería asumir la obligación de proteger todas las manifestaciones del
Arte y contribuir, junto a la sociedad civil y la iniciativa privada, a la
mejora de las condiciones para el incremento de la creatividad artística,
adoptando medidas encaminadas a fortalecer el sector y el papel de los
creadores; potenciando así el derecho reconocido en el artículo 20 de la
Constitución Española a la producción y creación artística. Pero el Estado se
olvidó hace muchísimo tiempo de sus obligaciones. ¿Y el artista de que vive? Porque
para mantener a todo el circuito los artistas tienen que destinar muchísimo
dinero. Y la mayoría no se plantea cuanto pone y cuanto recoge. La venta de
arte ha caído en picado por la crisis económica, porque no hay una cultura
afianzada de compra de arte, por el exceso de oferta y por otros varios
factores.
La
agenda cultural Es un sistema que fomenta y promueve actividades de índole
cultural a través del uso de la lectura, el arte y mecanismos motivadores para
generar espacios de encuentro, debate e intercambio con las distintas
manifestaciones artísticas que van a estar involucradas junto a los
patrimonios, avances tecnológicos y
científicos con un enfoque multidisciplinario beneficiando a su protagonistas.
Como
se ha expuesto, La gestión cultural debe entenderse entonces como el organismo
que hace posible esas interacciones en el amplio espectro del que hacer de la
cultura. Esos intercambios deben darse de manera dialógica, en tanto las
comunidades también tienen mucho que aportar. La gestión cultural está adscrita
a una visión más antropológica de la cultura y por tanto, necesariamente
imbricada a los procesos sociales, económicos y políticos de la sociedad. Su
actividad va más allá de la labor artística tradicional pues debe contemplar
las necesidades culturales de la misma comunidad y de la sociedad en general. Sus
objetivos están insertos en la promoción humana y en la justicia social
referencias
·
Adriano Corrales
Arias, octubre 2009. Gestión cultural
Disponible en: https://www.monografias.com/trabajos76/gestion-cultural-universitaria/gestion-cultural-universitaria2.shtml
·
Ambrossi Renzo,
Diciembre 2001,Gestión cultural Disponible
en: http://www.wikanda.es/wiki/Gesti%C3%B3n_Cultural
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